
Y esta doble vida lo lleva a decir que “es difícil saber a qué apostar”.
En este Vélez que avanza a paso redoblado lo único que parece tomarse descanso, y sólo por el momento, es la coreografía. Esta vez, en la Bombonera, quizá por la ausencia de público, no hubo ningún festejo original que despertara toda la simpatía y hasta alguna carcajada. Sin embargo, el equipo de Gareca se sigue mofando del apretado calendario y hay otra cosa que se mantiene inalterable: sí, que en la foto siempre aparezca ese pelado con cara de pocos amigos, que se llama Santiago Silva y es un animal del área. Lo volvió a demostrar en un partido chato, que tenía pinta de encaminarse al cero, hasta que Zapata clavó ese bochazo con rasgos de asistencia y el goleador no perdonó, con un latigazo cruzado, letal, imperdonable. “El Chapa mete seguido ese tipo de pelotas y justo lo habíamos hablado en el entretiempo. Para mí es una ventaja porque quedo con el arco de frente. Fueron unos segundos en los que decidí adónde pegarle”, explica el Tanque, quien convirtió su quinto gol en ocho partidos del Clausura .
El uruguayo habrá dejado sus últimas energías en ese derechazo, pero reconoce que “vale la pena” semejante esfuerzo. El, como todo Vélez, se muestra empecinado en evidenciar que no es imposible esto de llevar una doble vida, que ellos quieren ser la excepción a esa regla que dice que no se puede ganar el campeonato doméstico y la Libertadores en el mismo semestre. “La verdad, se sintió el cansancio y eso hizo que nos faltara precisión, pero gracias a lo anímico pudimos superar la merma física, que también es lógica. Igual, en este momento es muy difícil saber a qué apostar: sacamos adelante un partido clave, por eso ahora estamos punteros solos en el torneo, y en la Copa trataremos de llegar lo más lejos posible”, admite Silva, un apellido que ya estuvo sonando por esa misma cancha en la que jugó ayer. “Estoy en Vélez y no pienso en Boca”, dice el Pelado. Lo bien que hace...
No hay comentarios:
Publicar un comentario