En el mundo Vélez, decir arquero es sinónimo de José Luis Chilavert. Y Marcelo Barovero, que se convirtió en una de las figuras del Fortín, lo sabe. “Todo equipo necesita un referente como Chila, aunque estoy muy lejos de eso”, cuenta el cordobés, con honestidad. Pero sin tener la imagen de rudo del paraguayo, Barovero logró darle a sus compañeros esa confianza que, aseguran, todo arquero debe transmitir en la cancha.
-Fuiste una de las figuras en los últimos partidos. ¿Presiona eso? -No. Estoy muy contento. Es muy importante que mis compañeros se sientan tranquilos y confiados en mí. Es fundamental estar a la altura de lo que pide el club, aunque el equipo tiene otros chicos que realmente son figuras.
-Pero tus compañeros te elogian mucho.
-Eso es muy lindo. Hoy necesitamos de todos y me pone feliz que ayude lo que hago. Lo más importante es que el equipo festeje algo al final del semestre.
-Rompés el mito de que los arqueros son locos.
-Hay de todo en este puesto. Muchos se destacan por su locura, cada uno tiene su forma. A mí me hace muy bien estar calmo.
-¿Qué te destaca? -La tranquilidad. Siempre trato de que las situaciones no me sobrepasen.
-En Vélez decir arquero es decir Chilavert. ¿Te parecés en algo? -No. Ahora nuestro Chilavert es Silva. Todo equipo necesita un Chila, alguien que vaya al frente y sea respetado como era él. Pero no es mi caso, estoy lejos de eso, ja. El Tanque es el que mejor representa eso en los rivales, es el Chila del presente.
-¿Patearías penales? -Ahora digo que sí. Si tengo que hacerlo lo hago. Por ahora lo que deseo es poder lograr algo de lo que hizo el plantel de los ‘90.
-¿Te gusta que los comparen con ese equipo? -No lo creo justo porque ellos han cambiado la historia del club. Todo lo que tenemos acá lo disfrutamos gracias a ellos. Han cambiado el mundo Vélez.
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